I. Tres Personas que me Conocen, Cero Respuestas Iguales
Esta semana me escribieron dos personas que me conocen. Hay una tercera que me escribió hace un mes y medio y todavía no le contesté. Ninguna de las tres pudo decirme, así en limpio, a qué me dedico, y eso que una de ellas vio todos mis videos acá en YouTube (ni yo me acuerdo cuántos son).
Lo que más me hizo ruido es que yo tengo la respuesta escrita. En un documento, desde hace meses. Nunca la había puesto al lado de lo que piensa la gente que me sigue.
Esta semana fui a chequear cuál de los dos tenía razón: mi documento o las tres personas que me escribieron. Si preferís verlo, lo conté en video acá:
II. Lo que Cada Uno Entendió a Su Manera
El primero es un amigo que conocí viajando hace un par de años. Recién se recibió, volvió a Europa y está buscando trabajo. Me escribió para preguntarme cómo hice yo para conseguir laburo de ventas en remoto.
De todo lo que publico, lo que le quedó fue que yo conseguí trabajar a distancia. Tampoco es tan así: trabajaba en el país donde estaba, pero fuera del mío.
La segunda es una amiga del barrio. Me contó que viene mirando lo que hago desde que arranqué. Al principio pensó que hacía cosas de e-commerce (nunca toqué e-commerce). Después entendió que hacía cosas con inteligencia artificial, y ahí sí le pegó. Cerró preguntándome si esto se puede aprender o si es solo para los que ya saben.
La tercera es alguien a quien le recomendé un curso de creación de contenido hace casi un año. Me volvió a escribir para preguntarme si, mirándolo con perspectiva, había valido la pena.
Tres personas que me conocen. Tres respuestas distintas. Y ninguna de las tres es lo que yo diría que hago.
III. Yo Pensaba que Esto ya Estaba Resuelto
Y esto es lo que más me molestó, porque yo pensaba que ya lo tenía resuelto.
Tengo cuatro temas escritos, con definición, en un documento que actualizo hace meses. Hace poco más de una semana me senté y decidí, por escrito y con un motivo, cuál era el principal. O sea que yo sí tenía una respuesta clara para la pregunta que ninguna de las tres personas pudo contestarme.
Lo que nunca hice fue chequear si esa respuesta salía de mi documento y le llegaba a alguien.
Vos también tenés una respuesta guardada para varias cosas de tu vida. Si te pregunto ahora mismo a qué te dedicás, me lo contestás en dos segundos. Esa respuesta vive adentro de tu cabeza, y lo más probable es que nunca la compararas con la que tiene la gente que te sigue o te conoce.
IV. Fui a Contar y el Número no Cerraba
Así que hice lo que hay que hacer: fui a contar. Agarré todo lo que publiqué y lo conté por tema.
Del tema que había puesto en primer lugar hacía poco más de una semana, tenía seis piezas publicadas. Del que yo mismo había puesto en tercer lugar, tenía ochenta y ocho.
Ochenta y ocho contra seis.
Estuve casi un año produciendo una cosa y diciendo otra, sin darme cuenta. La gente entendió perfecto: entendió lo que yo estaba publicando, no lo que yo decía que estaba publicando.
Los tres tenían razón, cada uno con la parte que le tocó ver.
V. Por Qué Tres Personas y no Una Sola
Vos podés correr este mismo chequeo hoy. Elegí tres personas que te sigan o que te conozcan lo suficiente como para contestarte en serio.
Que no sean las tres del mismo círculo. Si les preguntás a tres personas del mismo ambiente, es fácil que te traigan la misma respuesta tres veces, y ahí no aprendiste nada nuevo, solo confirmaste lo que ya sabías de ese grupo.
Tiene que ser gente que te conozca de verdad, no cualquiera. Alguien que te sigue hace tiempo o que te ve seguido, para que la respuesta salga de mirar, no de adivinar.
Armar la lista y mandar el mensaje te lleva diez minutos. Contestar, ya depende de ellos.
VI. El Test que Corrés Hoy, en Diez Minutos
Elegí tus tres personas. Y mandales esto:
che, pregunta rara, en una frase, ¿qué dirías que hago?
Van a contestar. Y ahí viene la parte que importa: qué hacés con lo que te digan.
No cambies lo que hacés, eso es lo primero. La respuesta de ellos no es una instrucción, es un espejo: te muestra qué se ve desde afuera.
Lo que sí cambia es con qué arrancás. Buscá qué parte se repite entre las tres respuestas, aunque esté mal dicha, aunque sea la que menos te guste. Esa es la que ya está transmitiendo, así que ponela primero. El resto va después, y llega más lejos porque parte de algo que la gente ya entiende.
Cada viernes sale un episodio, y esta carta es la versión escrita.
VII. Lo que Voy a Hacer la Semana que Viene
En mi caso, las tres respuestas orbitaban lo mismo: que me fui, que volví, y que esto se puede aprender sin haber arrancado sabiendo. Es exactamente el tema que yo tenía en tercer lugar.
Así que la semana que viene invierto el orden y arranco por ahí. Te cuento cómo sale, salga bien o mal, porque si me mueve la aguja a mí, probablemente te sirva de referencia a vos también.
A la amiga que preguntó si esto se puede aprender todavía le debo una respuesta que no tengo del todo armada. Cuando la tenga, probablemente sea otro video.
Si esta semana te sobran diez minutos, corré vos el mismo chequeo. Mandale la pregunta a tres personas y fijate qué te contestan, y después contame qué encontraste.
Si conocés a alguien que publica hace rato y nunca probó qué le quedó de lo que hace, reenviale esto.
Human, see you next week.
- Ivan
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